Premio Nobel de la solidaridad: “El roperito de Lula”
Posteado por Diego Servente | Categorias: Ayudas solidarias, Noticias

El día jueves 29 de octubre tuve el agrado de conocer a una de las personas más solidarias del país. Es de esas personas que ya no se encuentran, y que sin dudarlo harían desestabilizar a cualquier Nobel tan discutible como el de Obama hace unas semanas. Su nombre: Lula.
Lula es una señora de mediana edad que desde hace 13 años piensa, desde que se levanta hasta que se acuesta, en los demás. Y es tan grande esa voluntad que abrió las puertas de su casa para que la solidaridad llegue a todas las personas que la necesiten.
El “Roperito de Lula”, no es una asociación, no es una fundación, no es una ONG…, es simplemente una persona que abrió su corazón y su casa y con la ayuda de otras madres solidarias crearon el espacio para reparar y donar ropa a todas las personas que la necesiten, sin distinción de credo, clase social ni nada . Ellas mismas, con sus máquinas de coser (de unos 50 años), reparan y distribuyen la ropa a los más necesitados.
Eso no es todo, la historia continúa.
Lula no es una persona de quedarse quieta, por lo que sumó nuevas iniciativas al “Roperito de Lula” creando algo tan elemental como saber caminar: la lectura. Es así, que luego de otro fantástico esfuerzo y en su misma casa, creó la “Sala de Lectura Oscar Villar”, lugar en donde todos los chicos de entre 4 y 13 años se acercan y practican lecturas de distintas temáticas.

Ahora bien, ¿piensas que esto es todo?, pues no, te equivocas. Lula es una de esas personas que día a día intenta ayudar al prójimo y como ya contaba con el roperito y con la sala de lectura se le ocurrió una idea básica pero brillante: una biblioteca; y es así que con la ayuda de amigos, familiares, voluntarios, y demás creo la “Biblioteca Luis Ponzo”, en donde varios centenares de libros de todo tipo son abiertos a la comunidad para brindar ese servicio tan importante para cualquier persona: acceso a la información.
Teniendo en cuenta todo esto hasta aquí mencionado, y quédate tranquilo que quedaron decenas de cosas para contar, nos contactamos desde la Fundación para aportar nuestro granito de arena ya que no hace falta aclarar de que casi no reciben dinero del estado por todo esto hasta acá comentado.
En la conversación telefónica, la misma Lula nos comentó que además del roperito, de la sala de lectura y de la biblioteca, los días jueves asiste un docente y brinda clases de lengua y literatura, y que los viernes pasa lo mismo pero con matemáticas, para que los chicos puedan hacer los deberes de la escuela y de paso aprender de dichas temáticas.

También nos comentó que la principal actividad la hacen los sábados, que es donde brindan cursos y clases de “arte”, como pintura, música y demás. Allí mismo pasan horas y horas divirtiéndose y haciendo actividades con la idea de que los chicos no estén en la calle y que además puedan recibir una merienda reforzada- porque está de más decir que será su último alimento hasta el otro día-.
Teniendo en cuenta todas estos comentarios de Lula, desde la Fundación decidimos brindar un pequeño aporte para que ella y sus compañeras puedan seguir con sus acciones solidarias y que los chicos puedan desarrollar mejor sus actividades artísticas.
Es por esto que el jueves 29 de octubre nos acercamos para hacer presente la siguiente donación:
• Cartulinas (3 colores distintos, en paquetes de a 25)
• Pinceles de todos los tamaños
• Mas de un centenar de temperas de todos los colores
• Hojas A3 para pintar
• Hojas A4 para escribir y armar carpetas
• Más de 60 lápices negros con goma
• 2 potes de cola vinílica
• Azúcar
• Mate Cocido
• Cacao (para preparar chocolatada)
• Alfajores
• Te
• Galletas
• Leche en polvo

En esta acción solidaria quisimos no solamente realizar una donación de alimentos, sino también aportar el material necesario para que las actividades artísticas de los chicos se puedan seguir desarrollando con normalidad.
Lula, emocionada, nos agradeció de manera incontenible por nuestra donación, demostrando lo simple (que no es lo mismo que sencillo) que es como persona. Al mismo tiempo, nos invitó a pasar y recorrimos detenidamente cada ambiente de la biblioteca, el roperito y de la sala de lectura que ustedes podrán ver en las fotos a lo largo de este post.
Al momento de despedirnos, Lula nos comento sus ideas a futuro, que algunas se podrían hacer con poco dinero pero como ella nos comentaba cada vez que tienen una moneda la destinan a la merienda de los chicos y por tal motivo no pueden avanzar ediliciamente ni tampoco incorporar nuevas actividades a las ya mencionadas.
Salí de su casa con una sensación de tranquilidad y angustia al mismo tiempo. Tranquilidad porque día a día me encuentro con personas por las que vale la pena imitar en sus ideales y en segundo lugar porque seguramente a lo largo de este camino solidario que emprendimos desde la fundación hace unos meses nos encontremos con más personas como Lula, que sin recibir un premio Nobel de la ¿Paz? como Obama, trabaja día a día para que cada chico de su merendero tenga la pancita caliente a la hora de dormir.
La angustia me la llevé al volver a casa junto a mi hijo (quién me acompañó en toda esta aventura Lulaesca) cuando con sus tan solo inocentes 5 años me miró a los ojos y me dijo “Papa, ¿Por qué hay nenes que no cenan?” y yo que después de casi 20 años de solidaridad sigo tampoco sin entender esta desigualdad social de mi país, le respondí “No lo se, pero si Lula pudo, no estamos perdidos”…y calladito llegó a casa y son ahora las 12 de la noche y junto a mi señora están separando ropita que él mismo quiere llevar la próxima semana.
Lula, sos un ejemplo como persona.
Diego Servente.




